
Acabo de ver La arca rusa de Sokurov, celebre por ser la primera película (¿quizá la única?) en ser filmada en una sola toma. A pesar de ser un ejercicio de estilo digno de admirarse, me parece que este trabajo hace ver hasta que punto, poniéndonos de parte del aspecto perceptual, lo natural que resulta el montaje para la mente humana. A pesar de su técnica, el film de Sokurov no deja de estar fragmentado, ya que va mostrando distintos mundos discordantes en el tiempo y el espacio. Hay varios momentos de la película en que el punto de vista de la cámara cae en un punto muerto, mostrando una especie de vacío de información, donde lo que vemos son interludios, siendo que lo único que observa el espectador son paredes blancas y pasillos vacíos. Esos vacíos son precisamente los que evita el montaje. No obstante, el cine de Sokurov muestra una cadencia única, donde el flujo del tiempo paradójicamente nunca deja de ser discontinuo: de ahí el merito de esta obra, ya que por medio de no mostrar ningún corte ilustra la imposibilidad de crear una forma lineal del tiempo, cómo si un flujo constante no pudiera ser armado sino a partir de la memoria colectiva ( en este caso contruida a partir de la historia del arte en Rusia) que habita en un sujeto específico.

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